Dada la falta de temas de conversacion y frescura reflexiva el viaje ha adquirido tintes ciertamente hedonistas. No ha sido una decision acordada, pero los cuatro hemos tendido hacia los placeres mas terrenales casi sin preguntarnoslo. Yo por mi parte hace ya meses que dejo los menesteres intelectuales a aquellos que sepan llevarlos a mejor cabo. Me temo que mi carne le pudo a mis pretensiones espirituales.
Y esque ya lo dijo Victor, en una de sus intervenciones tan escasas como acertadas: "joder, vaya vidorra...". Los dias en Vientianne los pasamos entre comilonas casi obscenas, masajes tradicionales lao y saunas de hierbas medicinales. Los masajes en Laos no tienen esa sordidez de Tailandia, que no sabes si entras en un salon de masajes o en un peep show. En Laos los masajes son como fisioterapias. Te crujen la espalda, de golpean los gluteos y gemelos y si te descuidas te parten la cara. Y nada de dulces senyoritas: fibrados laosianos de menos de metro y medio pero cero porciento grasos. Sales en camilla, pero al dia siguiente te sientes nuevo.
Las comilonas son historicas, pero los dias no tienen desperdicio. Los paseos en los templos son muy relajantes, que no espirituales. Tambien se lleva el turismo rural, ayer entramos en una cueva, hoy hemos visto unas cascadas con zona de picnic incluida. Esta manyana, disfrutaba como un ninyo colgado de una cuerda y tirandome al agua en las cascadas, alquilando motos y escogiendo noodles por vigesimocuarta vez esta semana, aunque no debiera comer tanta pasta.
Que vidorra, que regreso a la infancia mas dulce y mas caro.
En cuanto a mi elocuencia no parece que quiera volver. Aunque quizas nunca estuvo alli, quizas solo se llamaba ego, y yo la bautice elocuencia. Con lo cual puede que haya rebajado mi ego, y eso se tiene que celebrar. Esta noche prometo emborracharme y cenar como un gorrino.
Muxu asco a todo el mundo!
el de la foto es pere!
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