Ya estamos en Viet Nam. Los ultimos cuatro dias en Laos no podrian haber sido mejores, para que vamos a enganyarnos.
Desde que salimos de Luang Prabang (ultramasificada desde el tsunami de 2004 que desfocalizo el foco de turismo del sudeste asiatico) el viaje no ha hecho mas que mejorar aunque veo imposible que se superen las experiencias del dia de hoy.
Creo que alguno de nosotros ya explica las experiencias en Nong Khiaw y como todos nos sentimos un poco Martin Sheen en busca de Marlon Brando remontando el rio Nam Ou. Yo me he pedido relatar el dia de hoy, que no ha tenido desperdicio, pese a haber sido un simple viaje en bus cruzando la frontera vietnamita.
00.15. Desde el balcon de nuestro hostal en Muang Khoua hablamos con un grupito de gabachos que viajan en sentido inverso al nuestro. Nos intentan encolomar un cerdito que compraron en Viet Nam por cuatro perras y del cual no saben como desprenderse. Nos aseguran tenerlo domesticado y que aguanta sin mear en trayectos largos de autobus. No habiamos bebido suficientes BeerLao, por suerte.
03:15. Suena el dulce despertador, noche negra. Muang Khoua es un pueblacho asqueroso del norte de Laos, de donde parte un bus cada dos dias en direccion Viet Nam, por el paso fronterizo de Dien Bien Phu. Es el menos transitado de los tres pasos que existen entre ambos paises. La ducha fria nos despierta a todos.
04.00. El autobus parte de la otra orilla del rio Nam Ou. Hay un solo barquero que nos estafa por cruzarnos a la otra orilla. De nada sirven nuestras artes de regateo. No sabemos si montar en colera y cruzar a nado o felicitarle y pagarle lo que nos pide, en el fondo nos tiene bien pillados por los
04.01. Ya en la orilla del bus. Una chabola mal iluminada vende leche de soja, galletas y los billetes del bus. Sucumbimos a la leche de soja. Nuestros companyeros de viaje son unos cuantos nativos y una pareja de franceses de Lille. Caminan con la espalda recta y hablan bajito. Seguro que hacen yoga y huelen bien. Decidimos posponer la toma de contacto con ellos.
04.45. Llega el autobus. Se llama 27H - 2667 y parece fabricado en los anyos setenta, quizas aun en plena guerra. Para variar pagamos nuestra distraccion y entramos ultimos en el autobus, en el que ya no tenemos sitio. Yo soy afortunado y comparto asiento con una viejita en segunda fila. Pere, Max y Victor van atras, encima de las mochilas y los sacos de arroz, sin asiento. Los franceses nos sonrien comodamente desde la tercera fila, ya habiamos establecido contacto y no nos cayeron tan mal como la mayoria de franceses.
05.00. Sale el autobus. Tenemos que hacer 75km hasta Tay Trang, el punto fronterizo. Parece pan comido, pero los gabachos nos advierten: la leyenda dice que en el trayecto de ida sus compatriotas cerdofilos tardaron 8 horas. La carretera esta aun en construccion y sin asfaltar y el monzon ha dejado tramos de barro insuperables. El cielo por suerte parece despejado. Comienza a amanezer y atravesamos paisajes inolvidables. El autobus serpentea entre la jungla a 30 km/h. Es espectacular ver como amanece entre nubes y como la jungla parece flotar sobre la niebla y la humedad. La viejita de mi derecha se adormenta en mi hombro sin ningun pudor mientras los del maletero sufren por su vida en la parte de atras. El viaje es agradable, los franceses resultan simpaticos y los laosianos confirman serlo.
07.30. Hipnotizados por el paisaje y la falta de suenyo no nos damos cuenta que hace ya rato que estamos en aquella carretera embarrada, aquellos quilometros que se hicieron eternos el dia anterior, segun cuenta la leyenda. Para nosotros parece que no habra problemas, casi todo el tramo es en bajada y el autobus se dedica a esquiar por el barro, patinando y contravolanteando para no volcar. Comienza la diversion. De golpe un gran charco y nos hacen bajar a todos. El conductor cree que sin peso podra superarlo, pero se queda atascado en el barro, con el motor echando humo y la rueda revolucionada inutilmente. Un ayudante lanza un par de cuerdas al barro y las ata al autobus. Se pide a las mujeres que se adelanten a pie y a los hombres que tiren. No pudimos eludir nuestras responsabilidades de machos aventureros, ibericos y campeones del mundo. Aunque para que enganyarnos, las situacion era bastante comica, estabamos encantados de lo sucedido, yo incluso tenia una pequenya risa nerviosa y Pere se estaba cagando en todo por haber dejado la camara en el bus.
07.45. Entre todos no resulta dificil tirar del bus y remontarlo. El barro nos llega a las rodillas, y estamos totalmente enguarrados. Recogemos a las muejeres un poco mas adelante y nos sentimos heroes. Ellas esperan con los ojos brillantes y admiran nuestras manchas de barro, como heridas de guerra. Bueno, probablemente no, pero yo fantaseo con esta idea.
16.00. Llegamos a Dien Bien Phu. Si, lo se, me he saltado un gran pedazo, pero creo que me estoy enrollando demasiado y estoy cansado para comenzar a releer y a recortar. La gran gracia es que el bus se quedo en el barro tres veces, ni mas ni menos. Y la ultima fue dramatica, pues fue en mitad de una larga subida. Tuvimos que tirar y empujar todos los heroes como locos y costo mucho que el bus cogiera traccion para avanzar por si solo. El viaje en bus fue alucinante, no solo por el barro y toda la epica, pero la carretera era preciosa, atravesaba a menudo rios y el bus no dudaba en transvestirse en barco y perder los complejos. Pero todos lo hemos disfrutado, en realidad no teniamos prisa y hemos conseguido acortar muchas distancias cruzando por este paso. Todos los laosianos son encantadores y la situacion siempre se vivia entre sonrisas y con tranquilidad. Comimos en el punto fronterizo con la parejita zen francesa y resultaron ser muy majos y hemos decidido quizas vernos en Hanoi. En total tardamos 9 horas en hacer 74 miseros quilometros, pero creo que ha sido el viaje en bus que mas he disfrutado nunca. Ademas todo nos a salido redondo porque manyana de madrugada sale un bus de aqui a Sapa, uno de los grandes objetivos del viaje y manyana ya estaremos alli, donde nos instalaremos por alguos dias para descansar. Viet Nam tiene buena pinta, pero nos llevamos un recuerdo inmejorable de Laos, de la amabilidad y la parsimonia de los laosianos, de los picantes suaves, de los batidos de frutas, del viaje en barco, de la falta de miseria por las calles (sera el regimen comunista?) y de la paz que hemos respirado estos 10 dias.
Con que intensidad se viven estos dias y que pereza da a veces contarlos. Siguen sin salirnos grandes posts, pero las fotos son buenas. Prometemos una foto de todos tirando de nuestro amado 27H - 2667 (menos Pere, encargado del making-off). Lo de siempre, un beso a todos, perdonad el aplatanamiento y las faltas de ortografia. Agur!