Pedimos disculpas a nuestros incondicionales seguidores por no haber escrito desde hace bastante tiempo en el blog. Desde que entramos en Vietnam siempre lo hemos ido posponiendo, ya sea por no encontrar el momemento, ya sea tras haberlo encontrado por no tener ganas de escribir o por no saber como abordar alguna de nuestras experiencias. Esta ultima razon resume uno de los tantos aspectos del viaje, obviamente van surgiendo anecdotas, aparecen personajes, conocemos ciudades y paisajes nuevos a diario pero el tiempo de los relatos extraordinarios parece haber pasado. Quizas nos hayamos acostrumbrado a viajar, adaptado a su vida, discernido sus virtudes. En palabras llanas podria decirse que cada vez nos gusta mas o nos importa menos oler mal, comer raro, estar cansados...
No quisiera ser alarmista, no se trata de apatia ni tedio por monotonia, atiende a razones por tener mas claras nuestras pasiones. Lo que percibimos cada vez nos es mas familiar, lo entendemos y lo aprehendemos mejor, inevitablemente nos sorprende menos. El tiempo de la cronica en nuestro caso parece ser futuro, desamos disfrutar de los sucesos en su tiempo y contexto, ya habra lugar para explicaciones
Sin embargo si hemos iniciado el blog debemos ser consecuentes y continuar escribieno. Me gustaria contaros lo ocurrido desde Sapa, a partir del encuentro con ese hobrecillo americano de ideas claras y corazon frio. Tras el mal sabor de boca que nos dejo la cena en su habitacion, no por la comida sino por la descripcion de su experiencia, y su irrumpir en nuestra habitacion para estimular nuestro suenyo con su monologo, decidimos huir a la francesa. Tomamos un sleeping bus hasta Hanoi, este tipo de transporte es bastante corriente en Vietnam. El bus pretende ser mas confortable al tener menos asientos y poder llegar practicamente a una posicion horizontal, sin embargo el espacio pensado para las piernas es liliputiense. El contorsionismo entre los occidentales es inevitable y dormir se hace practicamente imposible. A las cinco de la manyana siguiente llegamos a la estacion de buses de Hanoi, estabamos destrozados y de muy poco humor. La estacion de buses de Hanoi habla muy mal de la ciudad, es extremadamente sucia o al menos a esa hora de la manyana. La sensacion de sudor seco en la cara, el olor que emanabamos, el olor ambiental, la suciedad de la estacion, el poco suenyo y el ruido que hacen los lugarenyos cunado exprimen hasta el ultimo moco de sus gargantas buscando el escupitajo nos hicieron gozar durante el desayuno. Disfrutamos de Hanoi tan solo una hora y media, decidimos tomar un bus hacia la Halong ya que si no tendriamos que esperar en la calle siete horas antes de poder ocupar una habitacion ,y estando asi de cansados, perderiamos todo el dia. El bus hacia Halong City parecia un prostibulo con ruedas. Su estetica con cortinas de terciopelo desgastado por el tiempo, las luces de colores y el conductor que podia versionar Torrente en Asia irradiaban espiritualidad. El aire acondicionado estaba a tope, Max parecia Doctor Zhivago en Siberia, en estos paises cuanto mas fuerte tienen el aire mas sesacion de conford tienen. Lo mejor fue que encontramos la utilidad a los tapones para los oidos que regalaban en el avion, petaban los ultimos exitos pop chinos. Habia una pantalla sobre el conductor que nos ayudaba en la comprension de esas historias de amor imposible, las pasiones incontenibles, las tragedias, los infortunios, las venganzas... Por supuesto todos los clips musicales estaban subtitulados, por si alguien deseaba arrancar a cantar, el karaoke es una practica muy extendida y valorada sacialmente. Victor se sento al lado de una mujer vietnamita que habla aleman ya que estaba casada con uno de esos cabezones. Gracias a ella nos enteramos que nos habiamos pasado de parada ya que el conductor, pese a su apego hacia los turistas, no pudo levantar sus posaderas de su trono para advertirnos. Le pedimos que nos dejara en la proxima parada, por su parte no habia problema ya que tampoco las paradas fuera de las ciudades estan establecidas, normalmente se va parando durante el trayecto recogiendo a la gente a modo de gran taxi compartido. El buen hombre nos dejo en medio de lo que en Vietnam seria una autopista. El problema de habernos pasado de parada no tubo mas transcendecia ya que un grupo de motoristas nos llevaron hasta la bahia de Halong por algo de dinero. Todavia no disfruto de las ventajas de tener el carnet de conducir pero sin embargo hay una serie de nociones que se poseen tras haber ido tres veces en coche. Espero que el dia que me saque el carnet, que juro por Dios que llegara, sepa diferenciar lo que es ir en direccion contraria y el salir de una autopista por un carril de incorporacion. Los motoristas que nos llevaron tomaron el trayecto mas corto hacia el destino, evitando cualquier kilometro de mas que hubiera sido innecesario.
Una vez llegados a la Bahia de Halong el estado fisico continuaba siendo lamentable pero el humor se habia levantado. Desayunamos nuevamente pero esta vez un poco mejor en la playa y discutimos sobre que hariamos en los siguientes dias. El tiempo que queriamos destinar a Vietnam no es escaso pero para disfrutar mas de los lugares mas placenteros debiamos llevar una minima planificacion del futuro. Tampoco valio mucho la pena nuestros planes ya que descubrimos que en Halong no planificas, te planifican. Despues del desayuno dimos una vuelta por el paseo de al lado de la playa, queriamos saber antes de ir a un hotel como visitar la bahia. Llegamos a una de estas agencias de viajes que hay por aqui, caracterizadas por su profesionalidad y por su correccion en los precios. Nos ofrecieron pasar dos dias en un barco descubriendo la bahia, alguna cueva, comiendo en el barco y todo ello de lujo, era la unica opcion. Pensamos: Lujo Asiatico! a precio excesivo para ser aqui pero correcto en Europa. Nos dimos el gusto al cuerpo petando el presupuesto. Bueno, las peliculas que surgieron a partir de ahi no tienen desperdicio, que si cena de gala con el capitan(nosotros en banyador), que si ibamos a comer como nunca, alguien de nosotros incluso hablo de piscina en el barco... Bueno obviamente la broma salio cara. Al final acabamos en una cola como corderos intentando entrar en un barco. El puerto estaba infestado de turistas, a cada cual mas cutre. Parecia estar en PortAventura haciendo cola para entrar en el TutukiSplash. Dicen que mal de muchos es consuelo de tontos y por eso cuando entendimos que la timada era de dimensiones colosales nos sentimos mucho mejor. Toda cabellera rubia habia sufrido una estafa, habia pagado algo que por la cantidad de gente que habia ahi era imposible de cumplir. El problema es que en un sitio tan turistico como Halong no existe la posibilidad de salir de las actividades que ellos te proponen (o te imponen) ya que si no tomas esta clase de barco no puedes ver la bahia. Una vez en el barco descubrimos que la gente habia pagado todavia mas que nosotros por lo mismo, que proponian diferentes precios segun las comodidades que iban a recibir cada cliente pero que al final todos recibian el mismo trato. Obviamente las habitaciones no eran como en la foto del catalogo y es que detras debe haber un profesional de photoshop. Lo mejor fue la gente con la que coincidimos, conocimos a un gallego, dos madrilenyas y una pareja de argentinos que habian pasado ocho meses haciendo dinero recogiendo fruta en Nueva Zelanda. Ahora no tengo mucho tiempo ya que tenemos que hacer el check out del albergue, en el siguiente post explicaremos con mas profundidad los personajes del barco y sus historias.
Acabo de llegir el reportatge signat per en Pere. El felicito i li agraeixo molt l'esforç de mantenir-nos al corrent, ja que si fos per en Max ni fotos tindríem, jeje (... i serà que no és xerraire...).
ResponderEliminarPer cert, tenia entès que la badia de Halong és un racó de món increïblement bonic, on s'hi han filmat un munt de pelis. El que no sabia és que fos tan estès el costum de timar al turista.
Una abraçada a tots, i fins aviat. isabel
M'afegeixo a les gràcies. Llegir-te Pere, és com veure un video tenint també la possibilitat de posar de la meva part. Gràcies pels detalls i per les sensacions. Gràcies també a l'Alfo, al Max i al Vito pels escrits i per les fotos. Compartim dia a dia el viatge des d'aquí. Cuideu-vos molt. Montse
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